Punto de convergencia
No es una esfera de cristal suspendida en la penumbra.
Es un parpadeo en la estática del monitor,
un píxel infinito que contiene las habitaciones donde alguna vez lloraste
y los patios de baldosas rojas que el tiempo ya borró del mapa.
El Aleph no es un milagro de la luz,
sino el error crónico de un espejo que se niega a reflejar solo el presente.
Abres los ojos en la oscuridad y el espacio colapsa:
- Ves el reverso exacto de cada palabra impresa en los libros perdidos.
- Ves el polvo acumulado debajo de los muebles de casas que ya fueron demolidas.
- Te ves a ti mismo mirando el dial, sabiendo que el dial te está mirando.
Diario de la simultaneidad inexacta
El universo cabe en el espacio que queda entre dos latidos.
Si intentas ordenar la secuencia de las cosas, el engranaje cede:
todo ocurre ahora mismo, bajo la sombra densa de los tilos,
en un sótano donde la luz del día es solo un rumor analógico.
[FIN DE LA SEÑAL]
... el parpadeo persiste en la pantalla vacía, conteniendo el universo.
